Meliso de Samos 470-430 a.C.

Meliso de Samos (en griego, Μέλισσος ὁ Σάμιος; nacido probablemente en 470 a. C.) fue un estadista y comandante naval (navarco) que contribuyó también a la filosofía y ejerció cierta influencia sobre el atomismo de Leucipo y Demócrito.

Meliso comandó una flota de Samos que derrotó a los atenienses en 441 – 440 a. C. aunque Pericles obtuvo finalmente la victoria. Fue discípulo de Parménides, cuyas ideas filosóficas extendió.

Sus trabajos, fragmentos que fueron preservados por Simplicio y atribuidos a Meliso por Aristóteles, están dedicados a la defensa de la doctrina de Parménides. Están escritos en jónico y consisten en largas series de argumentos. El Ser, según él, es infinito, no tiene principio ni final y no puede surgir del no-ser. No puede ser destruido porque es imposible para el ser convertirse en no-ser y si pasa a ser otro ser no hay destrucción.

Se conservan algunos fragmentos de su poema Sobre el Ser o Sobre la Naturaleza. Aristóteles lo califica de rústico y obtuso por haber confundido el Ser con el mundo material. Mantiene el concepto de la escuela eleática de la Unidad, la eternidad, la homogeneidad, la uniformidad y la inmovilidad del Ser. Pero modifica el concepto de ser limitado y redondo como una esfera, afirmando su infinitud. El Ser (mundo) es infinito, sin principio ni fin; estas ideas influirán más tarde en Spinoza para demostrar el monismo de la sustancia. Meliso mezcla también ideas jónicas (Anaximandro, Anaxímenes) con las de la Escuela Eleática.

De acuerdo con Simplicio (Physika), Meliso difiere de Parménides en su distinción entre ser y ser absolutamente (τὸ ἁπλῶς ἐόν). Argumenta con el fin de mostrar que el Ser debe ser ilimitado en magnitud, y, por lo tanto, uno e inalterable. Cualquier cambio de una fuente interna a una externa, dice, es impensable; el Uno o la realidad unitaria, de Parménides, es invariable en cantidad y en clase. No puede haber división dentro de la unidad, pues toda división implica espacio o vacío —pero el vacío no es nada, y por lo tanto, no es. Desarrolla que el ser es incorpóreo.

La dificultad fundamental que subyace en esta lógica es la paradoja, más claramente expresada por Zenón de Elea, de que la evidencia de los sentidos contradice el intelecto. El argumento abstracto muestra que el cambio de la unidad es imposible, aunque los sentidos nos dicen que lo cálido se vuelve frío, lo duro blando y lo vivo muerto.

Ni Meliso ni Zenón observaron que la aplicación de estos métodos destructivos atacan la raíz no sólo de la multiplicidad sin también del Uno cuya existencia mantenían. Las armas que forjaron para defender a Parménides se pueden usar con el mismo efecto contra sus propias tesis.


Biografía

Nacido en la isla de Samos a finales del siglo V antes de Cristo y muerto en las primeras décadas del siglo IV, Meliso fue un filósofo presocrático y político griego, contemporáneo de Empédocles, Anaxágoras, Herodoto, Leucipo y Demócrito de Abdera. Hijo de Itágenes, fue almirante de la flota de Samos, que derrotó a la ateniense, liderada por Pericles, entre el año 441 y el 440 antes de Cristo.

Sabemos de Meliso y su obra gracias a los textos de Aristóteles, Tucídides y Simplicio, quien recoge algunos fragmentos de la única obra que conocemos escribió, titulada “Sobre la naturaleza o sobre el ser”, obra en prosa. A pesar de su procedencia samia, Meliso sintió predilección por la filosofía de la escuela eleática, quizá porque, como dicen algunos, fue discípulo de Zenón de Elea. Sin embargo, en su obra Meliso prescinde de la tonalidad religiosa que impregna el poema parmenidiano.

Meliso, como buen seguidor de la escuela eleática, fue en contra de los pluralistas (sobretodo Empédocles y Anaxágoras), defendiendo la tesis de la unidad de lo existente. No careció Meliso, pese a su adscripción eleática, de un punto de vista propio. Así, aunque dio por buena la noción de que el ser es uno e indivisible, eterno, inmóvil, sin cambio y únicamente accesible por medio de la razón, lo dotó de un carácter ilimitado e infinito (espacial y temporalmente), algo parecido al ápeiron de Anaximandro. Parménides, por el contrario, solía compararlo con una esfera, que aunque ilimitada, no es infinita.

Por otro lado, sostuvo que lo que llega a ser algo debe tener un comienzo; así pues, si nada llega a ser, nada tiene comienzo. Aristóteles, que criticará a Meliso (escribe en su Metafísica que, “debemos, como ya hemos dicho, prescindir de […] Jenófanes y Meliso, cuyas concepciones son verdaderamente bastante groseras”, y arguyó que su pensamiento se basaba en deducciones erróneas, y que, además, muchas veces era falaz), afirmará que esto es falso, pues que un hombre esté caliente porque tenga fiebre, no implica que todo hombre caliente lo esté por fiebre. En términos de lógica deductiva, Meliso cae en la ‘falacia de la negación del antecedente’: “si a implica b, y tenemos no-a, entonces no-b”. Esto es, en efecto, falso, aunque hay quien afirma que Aristóteles no presentó adecuadamente las tesis y argumentos de Meliso, pues su crítica se refiere, no al Ser de Meliso, sino a las cosas o a los entes (entidades que llegan a ser y dejan de ser).

En todo caso, Meliso insistió en que lo que era no tenía comienzo, ni fin, al contrario de lo que “llega a ser”.

También se opuso a los atomistas, que afirmaban la existencia del vacío; Meliso rechazó su posibilidad, pues ¿qué era el vacío sino la nada, el no-ser? Esta inexistencia del vacío, decía Meliso, se manifiesta en la inmovilidad del Ser, pues al ser todo un plenum no existe movimiento. Como señala Antoni Martinez Riu, “de la misma manera argumentaba contra la teoría de Anaxímenes de la condensación y rarefacción [en uno de los fragmentos conservados dice: “no existe más plenamente en una dirección, lo que impediría su cohesión (o el ser continuo), ni más débilmente que otra, sino que todo esta lleno de lo que es”], y declaraba al ser incorpóreo (sin sôma), porque no tiene partes ni puede dividirse”.

Como Parménides, Meliso afirmó que los sentidos solamente brindan mera opinión (doxa) y que, por consiguiente, están lejos de poder proporcionarnos la verdad de las cosas (alétheia).

Meliso de samos en Youtube: