Filosofía Medieval

La filosofía medieval es todo el conjunto de corrientes de pensamiento y tratados filosóficos medievales que se desarrollaron desde la caída del Imperio romano (476 d. C.) hasta el Renacimiento (siglos XV y XVI). La principal búsqueda de la filosofía medieval era la cohesión de las creencias heredadas de la filosofía clásica con los dogmas del cristianismo, aunque también hubo aportes muy importantes de las creencias judías e islámicas

Al intentar conciliar diferentes creencias religiosas con la filosofía, resultó natural que se intentara buscar respuestas a interrogantes como la naturaleza de Dios, la relación entre la fe y la razón, así como la compatibilidad entre el libre albedrío y la omnisciencia de la divinidad, entre otros temas, como la causalidad y los límites del conocimiento.

Sin embargo, para la filosofía medieval, fue complejo conciliar temas como la encarnación o la naturaleza de la trinidad, que son la base de la teología cristiana.

La Stanford Encyclopedia of Philosophy describe la filosofía medieval como la «receta» de una combinación de «la filosofía pagana […] con la nueva religión cristiana» y «una variedad de aromas de la herencia intelectual judía e islámica» cocinada por unos 1300 años. Algunas de estas doctrinas fueron especialmente difíciles de combinar (como la encarnación y la trinidad), pero el esfuerzo por resolverlas fue el motor de gran parte de la filosofía medieval, y llevó a desarrollar conceptos, teorías y distinciones que heredaría toda la filosofía posterior.

El filósofo inglés sir Anthony Kenny declaró en su libro Una nueva historia de la filosofía occidental que para «el desarrollo después de la filosofía el evento más importante en el siglo I fue la vida de Jesús de Nazaret». Tras la muerte de Jesús, sus discípulos mantienen una actividad de evangelización por casi 300 años, volviéndose el cristianismo en la religión oficial del Imperio Romano. El impacto de esta religión en la filosofía occidental tuvo dos grandes efectos: Primero, redujo el interés por la filosofía; y segundo, la filosofía pasó a ser «sierva» de la teología, siendo las conjeturas paganas opuestas a los dogmas de fe rechazadas. San Pablo escribió: «Mirad que nadie os engañe por medio de filosofías y huecas sutilezas, según las tradiciones de los hombres, conforme a los rudimentos del mundo, y no según Cristo.” Sin embargo, la influencia de la filosofía pagana fue crucial para la filosofía medieval.

Durante los primeros siglos de la era común, se hicieron grandes esfuerzos de conciliar la filosofía pagana al servicio del cristianismo, como hicieron Justino Mártir, Clemente de Alejandría, Gregorio de Nisa, Orígenes y Eusebio de Cesarea. La doctrina elaborada por los Padres de la Iglesia se llama patrística.​ San Agustín de Hipona, el más famoso de ellos, alabó las enseñanzas neoplatónicas con el cristianismo.​ Otros pensadores, como Tertuliano y Lactancio, se opusieron.

Los llamados años oscuros de la Alta Edad Media (desde la caída del Imperio Romano hasta el siglo X) marcarán un momento de decadencia en la filosofía occidental, quedando pocos vestigios de estudios clásicos que sobrevivieron en los monasterios, especialmente en Irlanda, siendo Juan Escoto Erígena uno de los filósofos más importantes de ese tiempo. El historiador Will Durant escribió: «fue en los años oscuros cuando el espíritu irlandés brilló con su luz más potente».

La gran mayoría de los textos de autores clave, como Platón, Aristóteles y Plotino; fueron inaccesibles a los estudiosos medievales.​ Los medievales tuvieron acceso al pensamiento de estos y otros autores principalmente a través del trabajo de autores patricios como Tertuliano, Ambrosio y Boecio, y de autores paganos como Cicerón y Séneca. En los siglos XII y XIII, sin embargo, una gran cantidad de trabajos de Aristóteles viajaron a Europa Occidental desde al-Ándalus y desde Constantinopla, influenciando enormemente a la filosofía.​ Este importante hecho permite dividir a la filosofía medieval en dos períodos: el período antes del reingreso de Aristóteles, y el período durante y después de su reingreso.​

El primer período fue marcadamente platónico, con un estilo generalmente ameno y asistemático, y sin una distinción clara entre teología y filosofía. Algunos de los autores más importantes fueron Boecio, Juan Escoto Erígena, Anselmo de Canterbury y Pedro Abelardo.​ El segundo período fue más aristotélico.​ Asistió a la creación de las universidades, a una mayor profesionalización y sistematización de la filosofía, a nuevas traducciones y a nuevas formas de enseñanza.​ La escolástica fue el movimiento teológico y filosófico dominante, y entre los autores clave estuvieron Ramon Llull, Tomás de Aquino, Juan Duns Scoto, Guillermo de Ockham y Buenaventura de Fidanza. Se ha descrito la filosofía escolástica como una ancilla theologiae — una «sirvienta de la teología». No obstante, «hoy día se tiende a rechazar esta concepción o a no insistir demasiado en ella».

Algunos de los temas centrales a lo largo de la filosofía medieval fueron la relación entre la fe y la razón, la existencia y naturaleza de Dios, la cuestión de la compatibilidad entre atributos divinos, el problema del mal, el problema de la compatibilidad de la omnisciencia divina con el libre albedrío, el problema de los universales, la causalidad,​ los límites del conocimiento, la lógica aristotélica y la individuación de las sustancias divisibles e indivisibles.

Después de las conquistas musulmanas, la filosofía islámica temprana desarrolló las tradiciones filosóficas griegas en nuevas direcciones innovadoras. Esta Edad de Oro islámica influyó en los desarrollos intelectuales europeos. Las dos principales corrientes del pensamiento islámico temprano son Kalam, que se centra en la teología islámica y la escuela falsafa, que se basó en el aristotelismo y el neoplatonismo. Aristóteles fue muy influyente entre falsafa como Al-Kindi, Al-Farabi, Avicena y Averroes. Otros, como Al-Ghazali, criticaron a los métodos de la filosofía aristotélica de los falsafa. Los pensadores islámicos también desarrollaron un método científico, medicina experimental, una teoría de la óptica y una filosofía jurídica. Ibn Khaldun fue un pensador influyente en la filosofía de la historia. En Irán, varias escuelas de filosofía islámica siguieron floreciendo después de la Edad Dorada e incluyen corrientes como Illuminacionismo, la filosofía sufí y la teosofía trascendente de Mulla Sadra. El mundo árabe de los siglos XIX y XX vio el movimiento nahda (despertar o renacimiento) que influyó en la filosofía islámica contemporánea.En la filosofía judía, el filósofo más importante fue Maimónides, quien compuso un manual de lógica aristotélica y la Guía de los Perplejos, escrita en árabe hacia 1190, donde intenta demostrar que no puede haber contradicciones entre la fe con la razón y que todos los principios metafísicos de la filosofía aristotélica están presentes en la Biblia y en el Talmud.